lunes, 20 de septiembre de 2010

En Exceso

Te sueño en exceso porque a veces lo hago hasta estando despierto, como un fantasma apareces e invades todo mi cuerpo desnudo, tanto que a veces dudo si en verdad lo sueño o si es cierto. Te pienso en exceso porque invierto horas de más en solo añorarte y ya tengo el corazón abierto porque tu nombre me lo he clavado, de tantas horas que he pasado sin haber podido olvidarte. Te siento en exceso aunque al buscarte tan solo he encontrado el vacio, aun frustrado por no encontrarte, igual te siento presente y bendigo tu esencia dulcemente porque te siento como algo mío. Te llamo en exceso porque tu voz es sanación para mis heridas, porque bien lo sabe Dios aunque a veces sin querer me hieres, necesito escuchar que me quieres y saber que nunca me olvidas. Te escribo en exceso porque en mis versos plasmo fielmente lo que siento, mi sentir positivo, mis sentimientos diversos, es toda la historia que mi alma vive y ya que soy yo quien escribe, quiero un final feliz para este cuento. Te quiero en exceso y no miento aunque sé que tus dudas tendrás cuando te hablo de mis sentimientos, pero te voy a contestar querida: querer en exceso es amar mi vida. ¿Quieres que diga más? 


No ase mucho me preguntaste si el tiempo en que estuvimos juntos escribí algo para ti y la verdad es que si este es uno de esos muchos poemas que escribí durante esas hermosas semanas en las que fui feliz a tu lado... me cuesta encontrarlos todos pues conoces mi total desorden jejeje... juro publicarlos a medida que vallan apareciendo. 

lunes, 13 de septiembre de 2010

Esta soledad no es solo mia

No soy yo, somos todos los que ardemos
con los corazones en la boca, mordiendo
sus tejidos hasta la sangre.

Somos todos los que bailamos la melancolía
y ascendemos la definitiva tristeza
con la sonrisa pintada en los labios.

No lo neguéis, hay que decirlo, no soy yo sólo.
Sería muy fácil desaparecer. Ya estaría hundido
Dos metros debajo de las pisadas de los hombres.

Todos me acompañarais cuando viajo a la luz
De difíciles días, sumido en la penumbra
De las calles desiertas, o en las alcobas tristes
Donde pone la muerte su ojo cada día.

Si también me acompañarais a cantar el amor,
A lucir nuestra bandera como un traje de fiesta
A limpiar nuestras calles con la nueva llovizna
Lanzada desde abajo en hermosa parábola.

No soy yo, somos todos los que vamos a morir
De espaldas, lentamente y sin lenguas,
Sin ojos ya, con íntimo cansancio.

Debo confesar que desconozco la procedencia de este poema no se si es mio o lo copie de alguien mas... lo encontré en un cuaderno en mi biblioteca empolvado y esperando un nuevo amanecer una nueva ilusión que le permitiera ver nuevamente la luz del día. Lo cierto es que es muy bueno y me parece que tiene la calidad que exijo para publicarlo en este blog.